
No sólo la Sub-23 es capaz de hacer historia. El Tri Mayor también pudo pero en sentido inverso al perder por primera vez en el Estadio Azteca ante Estados Unidos por 1-0.
Con su única llegada de peligro de la noche, los de Jürgen Klinsmann terminaron por desinflar a una Selección Mexicana monótona, sólo punzante por minutos.
Aunque los presentes se emocionaron con los innumerables brincos del “Chicharito” en busca del remate, mejor pidieron a coro la presencia de Oribe Peralta, además de que hicieron de Luis Fernando Tena, hoy en papel de Auxiliar Técnico, el mexicano más ovacionado de la noche.
La afición acudía al “Clásico de CONCACAF”, esta vez en versión de amistoso, pero tenía todavía la cabeza en Londres 2012. Muy poco de rescatable tuvo este encuentro donde los locales aburrieron todo el primer tiempo y durante el cual el visitante, a pesar del triunfo, mostró una enorme pobreza ofensiva.
Ante la falta de creatividad, para lo que Pablo Barrera contribuyó como nunca, los mexicanos debieron recurrir a los disparos de larga distancia.
Agradecibles fueron los cambios de José Manuel de la Torre para el complemento, pues si bien no modificó el esquema, al menos refrescó la banda derecha con Hernández en lugar del predecible Barrera, además de que dinamizó el medio campo con Gerardo Lugo en lugar del debutante Manuel Viniegra.
Este llegó precisamente mediante el méxico-americano Michael Orozco, quien apenas con dos minutos en la cancha, al 80', se encontró con el balón luego de una serie de rebotes en el área chica, tras una buena jugada de Brek Shea, con la cual Jürgen Klinsmann festejó como título del mundo.
Todavía al 85’, Hernández tuvo el empate con un disparo lejano que Howard desvió con un manotazo, y una más al 89' con un cabezazo que se quedó en la línea.
Estados Unidos había visitado el Azteca en 24 ocasiones, de las cuales había perdido 23 y empatado sólo uno. De ese tamaño fue la derrota de esta noche.




