
El robo de la osamenta del “Joven de Chan Hol” (pequeño pozo en maya), que debe su nombre al cenote y cavernas donde fue encontrado, es muestra del grave riesgo en que se encuentran vestigios arqueológicos “perdidos” entre la selva y el interior de las cavernas inundadas, por la rapiña de saqueadores extranjeros con la ayuda de gente local.






