
Munich albergó la edición más dramática de unos Juegos Olímpicos. En la madrugada del día 5 de septiembre, un comando del grupo extremista palestino “Septiembre Negro”, invadió los aposentos de la delegación israelí en la Villa Olímpica. Pedía la liberación de doscientos prisioneros en manos del gobierno de Golda Meir a cambio de la libertad de los rehenes; las autoridades israelíes se negaron al intercambio. El desenlace fue dos atletas asesinados en la Villa Olímpica, un sangriento tiroteo en el aeropuerto que dejó un saldo de nueve deportistas más del país de la estrella de David, cinco de los ocho terroristas y un policía alemán, 17 muertos en total. Israel pidió que se clausurasen los Juegos, pero las competiciones se reanudaron después de los funerales; solamente se pospusieron 24 horas. Egipto, Kuwait, Siria e Israel, optaron por retirarse.